En octubre de 2024 abrimos las puertas de María.
No teníamos muy claro cómo iba a salir.
Queríamos descubrirlo.
Desde entonces, no todo ha salido como imaginábamos. Por suerte. Hemos cambiado y aprendido a confiar más en lo que hacemos.
Seguimos sin querer ser perfectos. Quizá porque lo perfecto se parece demasiado a lo que se espera.
María ya no es exactamente la misma.
El barrio se ha vuelto casa y muchas caras ya son familiares.
Sabemos quién pide otra copa antes de terminar la primera. Quién dice que no tiene hambre y después moja pan en el plato. Quién viene por primera vez y quién ya sabe dónde sentarse.
PASA, SIÉNTATE
del resto nos ocupamos nosotros.
Ahora queremos proponerte algo.
Dinos lo que te gusta, lo que no comes y cuánta hambre tienes. Después, déjate llevar.
Los platos los elegimos nosotros.
Quizá acabes probando algo que nunca habrías pedido. Sin darnos cuenta, todos vamos construyendo una idea de lo que nos gusta y de lo que no.
De vez en cuando está bien sentarse a una mesa sin haberlo decidido todo.